Sobre cómo nos autoengañamos de nunca admitir la realidad

Sobre cómo nos autoengañamos de nunca admitir la realidad

Me pidió que la acompañara. Nunca era habitual que necesitara soporte para una cosa tan rutinario como ir a ver al ginecólogo, más todavía cuando iba a entrar sola mientras yo la esperaba exteriormente. Mismamente que supe que tras la consulta tenía que contarme algo relevante.

La vi montar con la rostro descompuesta. “Qué te ha expresado? Venga: vamos a por un café desplazándolo hacia el pelo me cuentas”. Entretanto pedía en la barra: me preparé mentalmente Con El Fin De algo chungo de verdad.

: Me lo cuentas?- Pues… que una diferente oportunidad lo he pillado- El qué has pillado?: Tengo X (por respeto a la intimidad sobre mi amiga nunca voy a especificar cuál: pero la ETS como la catedral de Burgos). El gine me ha echado la charla, por motivo de que es la tercera vez en un año- No obstante: nena, a ver… eso nunca se pilla así como así. Sólo se contagia a lo largo de las relaciones sexuales. Tendrí­as la peripecia o qué?: puesto que ese es el razón sobre la charla del ginecólogo: no la ETS en sí: sino que es repetitivo, y no ha transpirado yo separado he tenido relaciones sexuales con mi marido- ¡Hostiaputa nena! ¡Te está pegando una mierda y no ha transpirado tú no le has montado la de Dios?!- actualmente he venido a recoger las resultados y a que me recete el tratamiento. Ya me lo había citado anteriormente… y no ha transpirado que únicamente se podía contagiar de un modo: No obstante tú le has citado algo a tu marido?: Sí, desplazándolo hacia el pelo menudo bote se ha pillado. Continue reading Sobre cómo nos autoengañamos de nunca admitir la realidad